lunes, 19 de agosto de 2013

Bola de Dragón III (El Ataque de los Amarillos)

Las heridas empiezan a curar, las físicas al menos... hace ya más de una semana y al menos ahora me atrevo a recordarlo.

La visita al Marquesado de Guadarrama se presumía dura, no por el poder individual del enemigo (menos de una unidad ki) sino por su aplastante superioridad numérica (miles de amarillos protegían la bola de dragón número 1).

Comenzamos la jornada puliendo nuestras armas, la madera debía estar en el mejor estado posible para que los palillos no cedan. Aún de madrugada arrancamos nuestro viaje, cuyo primer objetivo consistía en recoger a nuestros habituales aliados Fer Kun y Herme Chan. Fue verles y nuestro humor mejoró con el convencimiento de alcanzar nuestro objetivo, aún sabiendo que la misión realmente complicada ahora parecía más cercana.

En nuestro destino nos esperaban los marqueses, sometidos desde hace siglos a la dictadura de los "Paeriya", que gobiernan en la sombra desde hace demasiado aprovechando la confianza de los ciudadanos en sus nobles dirigentes y el poder que les otorga la bola de dragón que protegen.

Al tanto de nuestros planes, ya nos esperaban vestidos de labriegos y dispuestos a pasar desapercibidos mientras nos guiaban hasta "La Taberna", donde pensábamos abordar la recuperación de su fortaleza. Humildemente disfrazados alcanzamos el refugio robado de nuestro enemigo y nos sentamos a esperar el mejor momento para atacar.

Por desgracia, no estábamos aún listos cuando la primera "caravana" del enemigos nos identificó y decidió comenzar la lucha, una sin cuartel y sin reglas en la que no estábamos dispuestos a ser los primeros en ceder. Se sucedieron interminables horas de batalla, palillo contra grano, cuando el enemigo por fin, al atardecer, empezó a flaquear. Ya hacían mella en nosotros las heridas (Herme Chan había incluso perdido una mano y Fer Kun tenía graves cortes en el estómago) cuando las caravanas empezaron a abandonar la fortaleza por sus otras salidas y en dirección a quién sabe dónde.

Una vez rendidos los escasos enemigos que aún quedaban en las proximidades de la fortaleza, nuestros anfitriones, Marqueses de Guadarrama en pleno desempeño de nuevo, accedieron a su castillo y nos entregaron, como agradecimiento, la deseada bola de dragón.

Esta batalla ha dejado heridas que no se podrán borrar, algunas cicatrices invisibles nos despertarán entre sudores noche tras noche. Pero también nos ha entregado un pacto de sangre irrompible y la imborrable amistad agradecida de los nobles más humanos de la sierra madrileña.

La próxima bola de dragón en una semana... seguiremos reportando :-p
Aviscri y Tomber

5 comentarios:

  1. Creo que no he entendido más que las preposiciones.

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    1. Luis, ya te haré un resumen de dos páginas para que lo entiendas... dame un poco de tiempo :p

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  2. Y éste es el que se quejaba de que yo inventaba cosas cuando hacía los resúmenes de Mundo de Tinieblas... :-P

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    1. Pues es lo que pasó, tal cual... yo nunca invento nada cuando escribo, sólo transcribo los hechos xD

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  3. Creo que tenemos que llamar a Tindri para que te edite, porque yo tampoco me he enterado de nada... XD Eso sí, queda patente que se te va la olla un muchito.

    Suerte con las próximas!!

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