Y en su morada nos presentamos. Algo intimidados por la fama de duro del poseedor de la bola de dragón número 3, pero dispuestos a salir de allí con una esfera más bajo el brazo.
El guardián, conocido como Gorpik en las mejores salas de combate del planeta, nos abrió las puertas de su vivienda con una sonrisa de medio lado, de esas que sólo aquellos que se saben ganadores de antemano se atreven a mostrar. Con dulces palabras, pero una mirada dura como pocas que haya visto antes, nos pidió la entrega de los tributos acordados. Así, temblorosos pero decididos, le acercamos nuestros trabajos, fruto de meses de arduo trabajo entre viejas encuadernaciones llenas de polvo y mapas decolorados casi imposibles de leer.
Mientras nos entrenábamos para obtener esta "bola 3", nuestro maestro había sido claro - No tenéis ninguna posibilidad si os enfrentáis a él directamente (más de 2.000 unidades ki en resposo y de buen humor), pero tiene una debilidad que casi nadie conoce... se ríe demasiado -.
Aunque su fuerza es famosa en cualquier parte, lamentablemente no sabe leer, y tras mirar con cara de profesor universitario los papeles que le entregamos, nos "recordó" que la prueba incluía que cada uno leyera en voz alta su propio trabajo. El plan ya estaba en marcha, a medida que íbamos leyendo las redacciones el objetivo se iba consumando, cada vez se reía más. Su debilidad iba a costarle la vida, la guardia estaba cada vez más baja. Su risa tan solo se nubló durante medio latido al comprobar que Aviscri, aunque tan encantadora como siempre, presentaba un trabajo más corto de los esperado. Fue la gracia del mismo lo que nos libró de su cambio de humor.
Tan divertidos le resultaron los trabajos que al finalizar, y mientras intentaba recobrar la compostura, se atragantó con su propia lengua. Si se tornó grave la situación que a punto estuvo de ahogarse de no haber mediado nuestros rápidos reflejos. Sin dilación, incluso en contra de nuestros intereses pues hay formas y formas de ganar una batalla, pedimos ayuda a una de sus vecinas. Esta, enfermera en la guerra civil española - bando republicano -, le aplicó con intensidad y cariño la parte oral de una RCP que, a la postre, le salvó la vida (de los golpes en el pecho me encargué yo :-p).
Tras el episodio, no pudiendo otra cosa que quedar agradecido, decidió ofrecernos cualquier objeto que estuviera en su poder. De esta forma tan elegante, y sin necesidad de acabar con la vida de tan poderoso guerrero, obtuvimos la "bola 3". Ahora, es un amigo y, quién sabe, quizá un valioso aliado para conseguir el resto de las bolas de dragón.
La siguiente bola, el viernes o el domingo, aún hay planes pendientes de confirmar.
No cejaremos...
Aviscri y Tomber
Ya veis, estos individuos no son de fiar. Los guardianes de las demás bolas no debéis tener piedad con ellos.
ResponderEliminar