miércoles, 11 de septiembre de 2013

En Busca del Tesoro

Mapa y pala en mano nos dirigimos hacía la zona de las cuevas.

Es en todo occidente conocido que esta zona es "chunga", con olores "chungos", llena de hojas secas que pinchan "chungas" y con el suelo cubierto de diversas mierdas "chungas" (sí, condones y demás O_o). No sé, será que es un barrio de gente "chunga".

Las coordenadas, por si alguien desea visitar la zona, son; latitud +40.416459º y Longitud -3.665185º 

Después de visitar varias cuevas, mover piedras del tamaño del dragón Floyd y aun más pesadas que él, llegamos por fin a la buena, las más "chunga" de todas... bueno, quizá la segunda más "chunga".


Desenterramos un cofre que, como todo buen cofre enterrado por colegas hijoputas, no contenía un tesoro sino una nota de un grupo de desalmados que se hacen llamar "Agrupación de Navegantes, Foragidos y Desalmados", ¡y vaya si lo son!


El caso es que Aviscri, avispada como es ella, decidió mirar la nota al trasluz. Allí había una mancha que destacaba del resto por ser especialmente regular. La acercamos al teléfono, pues lo de NFC nos sonaba vagamente familiar y... ¡EUREKA!

Ya tenemos la respuesta a todos nuestros quebraderos de cabeza. Parece haber haber luz al final de camino, y eso que no estamos muertos.

Pues nada, aún hay que organizar una quedada para compartir con vosotros toda esta aventura y agradeceros sobremanera el esfuerzo realizado para facilitarnos la recogida del botín.

Como colofón a la aventura quedaremos en nuestra casa, la dirección exacta irá incluida en el evento de Facebook, el sábado 28 de septiembre del presente a partir de las 20:00. Será una quedada Hobbit, que ya estamos cansados de currar, así que cada uno que traiga lo que le apetezca beber y/o comer que nosotros ponemos el hielo y los vasos.

Los que no podáis venir podemos quedar para conectarnos por Skype, Line, WeChat o similar. Pero no os atormentéis, ya encontraremos otro momento para vengarnos convenientemente.

Ha sido un placer y os esperamos a todos.
Aviscri y Tomber

P.S.: En la zona de cuevas fue verdaderamente complicado controlar al dragón Floyd. Parece que le es vagamente familiar y no podía parar quieto. Este dragón es un poco nerviosillo la verdad :-D

lunes, 9 de septiembre de 2013

Invocando al Dragón

Y llegó la hora...

con las 7 Bolas de Dragón en nuestro poder era el momento de invocar a Shenlong.

Y lo hicimos, siguiendo al pie de la letra el ritual marcado, o al menos eso creemos pues algo falló. Aunque también podría ser que las bolas no fueran de muy buena calidad, ¿quién sabe? El caso es que a pesar de que un dragón se presentó ante nosotros, nos tememos que no era Shenlong... juzgar por vosotros mismos.


Aún así, y a pesar del tamaño, este dragón es lo suficientemente poderoso como para conceder "un único deseo". Sí, uno, no hay para más.

A estas alturas, mucho más que riquezas infinitas y vida eterna, nos apetece ver a nuestros amigos sufrir... mucho. Tras discutirlo acaloradamente y con varias ideas interesantes en mente, finalmente le pedimos que os arrancara de cuajo los órganos sexuales, ¡sin anestesia! El muy cabrón de Floyd, que así dice llamarse este mini-dragón, nos dijo que él es un buen dragón y no hace daño a las personas, aunque estas sean eminentemente malvadas.

Puestos a pedir un deseo diferente le pedimos riquezas infinitas y eternas, que nos permitan alejarnos de vosotros y acercarnos a círculos más de nuestros gusto. Pero también se negó, dijo que eso era hacer un daño irreparable a ese otro círculo de personas, y que os lo merecíais más vosotros.

Total, que le pedimos riquezas moderadas acompañadas de algo de salud... y nos entregó esto.


Sí, un código QR... ¡será cabrón!

¿Y qué contiene? Un mapa O_o

Bien, parece que tenemos que desenterrar las riquezas moderadas. De la salud creo que ha pasado. ¿Tan caro era un dragón medio decente? Bueno, da igual, seguiremos informando.

Aviscri y Tomber

P.S.: El dragón en un poquito nervioso y nada más concedernos el deseo decidió que era buena idea intentar comerse las bolas, ya convertidas en piedra claro. Bueno, y jugar con ellas, y con el código QR claro. Y encima ha decidido quedarse a vivir aquí, ¡YA OS VALE!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Bola de Dragón VII (La Hora de Cantar)

La aventura empieza a hacer mella en nuestra moral. El cansancio de días de viaje se empieza a notar y debilita el ingenio. No quedan ganas de escribir. No quedan ganas de seguir luchando. No quedan ganas....

Nuestros últimos anfitriones sabían que estábamos cerca del objetivo, y no estaban dispuestos a dejar que lo completáramos. Así que decidieron convertir su morada en un fortín. No son poderosos, su fuerza es poca (menos de 20 unidades ki entre los dos... ella más incluso que él), pero son sabios. Aplicaron todo su conocimiento a impedir nuestra entrada, cientos de hechizos protegían sus puertas, los más sólidos y altos muros impedían cualquier acercamiento. Pero esta vez estábamos preparados.

El largo entrenamiento en ciertas artes de escasa utilidad es casi siempre una pérdida de tiempo, salvo si buscas juntar las bolas de dragón y has de enfrentarte a enemigos tan diversos. Y aquí estábamos, dispuestos a utilizar la fuerza de nuestras voces para derribar sus muros e inutilizar sus hechizos de protección. No sólo es una cuestión de potencia, se necesita la música adecuada, una letra especial y sobre todo el tono, es necesario utilizar el tono adecuado.

Llegados a la puerta nos pusimos a ello. Folclore de la zona, con dosis de irrefrenable potencia, una letra que describe la vida misma y el tono más sutil para acabar con todas las resistencias. Nunca se olvidará esta épica actuación, pasarán milenios y no dejará de relatarse. Los muros cedían a cada frase, los hechizos perdían intensidad con cada subida de tono, nada iba a resistir nuestras melodiosas voces, ¡nada!

Así, muro a muro y hechizo a hechizo, llegamos hasta donde tenían escondida la bola de dragón número 2. Sus ojos asustados nos decían que la resistencia estaba vencida, que no pretendían luchar más. Les pedimos amablemente que nos la entregaran y les ofrecimos el consuelo que necesitaban. Nada les iba a pasar a ellos, no somos asesinos, sólo somos viajeros con una misión que cumplir.

Parecían buena gente, tenían buena conversación, ideas interesantes sobre este mundo y las personas que lo habitan, sobre la maldad, la bondad, los señores del poder. No sé, creo que de esta última aventura puede surgir una gran amistad.


Seguiremos informando. A lo largo de hoy juntaremos las 7 bolas de dragón y a ver qué pasa.
Aviscri y Tomber

P.S.: A alguno más le vale que las "40" sean una exageración... o podría perder algo más que unos amigos xDDD

Bola de Dragón VI (Los Abominables Gatos de Valdeacederas)

Nunca antes nos equivocamos tanto. Y bien que estuvimos a punto de pagarlo con nuestras vidas. Parecía la misión más sencilla de todas. Unos anfitriones amables y bien parecidos, un entorno con comida y bebida, la predisposición de nuestros anfitriones a negociar sin necesidad de luchar... ¡todo mentira!

Que allí se escondía la misión más peligrosa de todas era algo que debimos imaginar, pero la arrogancia de sabernos triunfadores en los 5 duelos anteriores nos pasó factura, casi nos hizo fracasar, y Aviscri estuvo a punto de perder la vida.

No llevábamos nuestras armas, creímos que nuestro enemigo no quería luchar, nos confiamos... y llegamos poco después de la hora prevista, con las prisas de los que vienen de otras tareas, esperan irse rápido a disfrutar de los placeres del teatro, y no se han concentrado lo suficiente en su misión.

La misión sólo tenía una dificultad, ser capaces de derrotar a los pequeños gatos domésticos de nuestros anfitriones, menos de 5 meses de vida, en singular combate a primera sangre. Una misión que, gracias a nuestra maestría en el combate, se antojaba sencilla... hasta que aparecieron los gatos.

Por todos los Dioses, ¡qué bestias tan salvajes! Si alguien recuerda a Mordisquitos (ver Los Caballeros de la Mesa Cuadrada para más referencias), saber que es un aprendiz de asesino comparado con estos animales. Ni siquiera entendemos cómo el dulce J.M. Jambrina y la bella Esther pueden convivir con ellos sin ser desgarrados por sus uñas o destripados por sus fauces.

No paraban de moverse, de atacarnos, de disponer una lucha sin cuartel. El combate no iba a durar mucho, no podíamos con ellos ni lo haríamos en mil millones de años más. Su velocidad, su agilidad, su compenetración... jamás vi algo parecido.

Sólo la suerte nos ayudó a completar la misión. Aviscri ya estaba sin aliento, incapaz de respirar lo suficiente para llevar el oxígeno necesario a sus músculos. Yo tumbado en el suelo tras un ataque compenetrado de Croqueta y Batman (sí, así se llaman esas bestias), observé un destello bajo la cama. Sin pensarlo, mientras las fieras atacaban de nuevo a una Aviscri a punto de caer inconsciente, alargué la mano, toque lo que parecía la bola de dragón número 6 y, sin pensarlo dos veces, la cogí. Cuando Aviscri la vio en mi poder pudo uso la estrategia que teníamos planeada, por si las cosas salían mal... tiró un trozo de jamón de pavo a la otra punta de la casa.

Los velocidad de los gatos les hizo creer que podían conseguir la comida y volver a acabar con nosotros, y eso fue lo que nos salvó. Con el aliento final de los que se saben muertos si no alcanzan el objetivo, nos movimos hacia la puerta del refugio, la cruzamos y cerramos a nuestras espaldas... aún oigo los golpes de rabia y frustración al otro lado, ¡qué horror!

Sin más pensar bajamos las escaleras, salimos a la calle y huimos a toda velocidad, con la certeza de que jamás volveremos a pisar cerca de allí. Mientras dibujábamos nuestro camino de vuelta y Aviscri recuperaba algo de fuerzas y aliento, pude pensar en todo lo sucedido... ¡jamás me volvería a fiar ni a bajar la guardia!


Ya tenemos todas las bolas, en breve el resumen de la bola VII.

Seguiremos informado
Aviscri y Tomber

sábado, 7 de septiembre de 2013

Bola de Dragón V (El Golem de Hierro)

El duro entrenamiento al que nos había sometido el Maestro Mutenroi no iba a servir para nada en esta ocasión. Nuestro rival lucía una fuerza sin límites (sus unidades ki sólo dependen de cuanto se enfade), y su acompañante en esta tierra, la bella MaryJits, aporta el ingenio que él nunca ha necesitado tener.

¡No, en esta ocasión necesitábamos otra estrategia! No quedaba más remedio que convencerles de que merecía la pena entregarnos la bola de dragón que custodiaban, que podíamos ofrecerles a cambio algo mucho más interesante.

Por suerte, años de viaje y formación en diversos mundos nos ha enseñado con gran profundidad todo lo necesario para dominar, con maestría sin igual, el olvidado arte oriental del baile con espadas. Bueno, en realidad la maestría la aporta Aviscri y yo más bien contribuyo a sus danzas con mi belleza y encanto sin igual.

Así que partimos a esta aventura con la idea clara de presentamos en su refugio con cierto retraso. Era mejor que el Golem nos esperara con cierta ansiedad (son famosos por sus debilidades a la carne y éste no es la excepción) y así facilitar que aceptaran nuestro trato.

Al principio, y con la esperanza de que no pidiéramos nada más por nuestro arte, nos agasajaron con la mejores viandas de la tierra (jamón, lomo, croquetas caseras... y por supuesto cerveza). Sin embargo, y aunque desde nuestra llegada ya se leía en el rictus del Golem su deseo, los ojos de MaryJits nos decían que esperaba que no nos conformásemos con tan sencillo pago.

Llegó la hora de acordar el precio de nuestra actuación y, aunque al Golem de Hierro en su guarida se le puede pedir de todo pues las riquezas acumuladas gracias a su fuerza son casi infinitas, nosotros sólo queríamos la bola de dragón que nos faltaba, y así se lo hicimos saber. A MaryJits no le gustó el precio, no quería desprenderse de la bola, era importante para ella, pero llegados a ese punto, y con la bestia deseosa de nuestro arte el objetivo ya estaba cumplido. Él sólo necesitó gruñir un poco por lo bajo para dar a entender que ningún precio era demasiado alto por lo que estaba a punto de ver y, sin dilación, nos pusimos a ello dando a entender que el trato estaba cerrado.

No fue sencillo, un Golem no se sacia fácilmente y menos aún si es de hierro. Necesitamos horas de baile y arte, estuvimos a punto de desfallecer en varias ocasiones. Yo incluso jugué con la espada de Aviscri para mostrar que éramos humanos y podíamos fallar. Más de 2 horas y ni siquiera pestañeaba, otras 4 más y allí seguía, impasible... hasta que su amada mostró signos de cansancio. Una leve caída de ojos le insinuó al Golem que, si seguía así, aquella noche podía perder su sesión de placer conyugal y que, a pesar de su deseo, era el momento de parar y dedicarse a complacer a su amada.

Entonces, y haciendo gala de la palabra que todos los Golem atesoran, nos hicieron entrega de la Bola de Dragón número 5 (y de paso de una multitud sin igual de viandas de la tierra de MaryJits).

Una vez más cumplimos la misión. Y esta vez sin más daños que las agujetas que nos acompañarán durante los próximos días y, claro, el imborrable recuerdo de haber mostrado un arte en el baile que pasarán siglos hasta que se repita.

La sexta bola ya está en nuestro poder también, y en breve os describiremos al historia, pero hoy es tiempo de luchar por la séptima y última en una aventura sin igual cerca del Vicente Calderón, el mejor escenario posible para finalizar nuestra épica aventura.

Seguiremos informando.
Aviscri y Tomber



P.S.: El vídeo del baile lo subiré cuando lo tenga disponible, no me di cuenta de que se grabara con mi teléfono y estoy pendiente de que MJ me lo pase.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Bola de Dragón IV (La lista de IKEA)

Ayer, tal y como estaba previsto, fuimos a buscar la bola de dragón que guardaba Jofán.

Habíamos quedado a las 20:00 h. en su casa, pero nos retrasamos un poco pues Cristina tenía hora con el dentista y entró en consulta casi 50 minutos más tarde de lo previsto. En cualquier caso, a las 20:20 estábamos allí... los primeros 20 minutos charlando de todo un poco, poniéndonos al día.

A eso de las 8:45 le entregamos la lista de la compra de IKEA por 2.206 € más unos pocos céntimos, cumpliendo todas las normas establecidas para la prueba. Bueno, el presupuesto había que llevarlo a la tienda IKEA de Alcorcón, pero nuestras explicaciones respecto de lo lejos que nos quedaba y que lo divertido era confeccionarlo y no transportarlo (explicaciones ya dadas con anterioridad) habían sido suficiente para que Jofán la validase y nos diera la bola de dragón 4.

Después de eso nos fuimos a cenar a un chino cerca de casa de Agustín que, la verdad, estaba razonablemente bien.

La próxima el miércoles que viene con Héctor y MaryJoe.

Seguiremos informando.
Aviscri y Tomber

P.S. I: La estructura de los relatos ha cambiado a petición popular ;-)
P.S. II: Estoy convencido de que ahora el relato se entiende perfectamente. Si no... ¡habla con tu pedagogo!
P.S. III: ¿Por qué los guionistas de Hollywood hacen las mierdas que hacen? Es lo que el público quiere consumir :-p


lunes, 19 de agosto de 2013

Bola de Dragón III (El Ataque de los Amarillos)

Las heridas empiezan a curar, las físicas al menos... hace ya más de una semana y al menos ahora me atrevo a recordarlo.

La visita al Marquesado de Guadarrama se presumía dura, no por el poder individual del enemigo (menos de una unidad ki) sino por su aplastante superioridad numérica (miles de amarillos protegían la bola de dragón número 1).

Comenzamos la jornada puliendo nuestras armas, la madera debía estar en el mejor estado posible para que los palillos no cedan. Aún de madrugada arrancamos nuestro viaje, cuyo primer objetivo consistía en recoger a nuestros habituales aliados Fer Kun y Herme Chan. Fue verles y nuestro humor mejoró con el convencimiento de alcanzar nuestro objetivo, aún sabiendo que la misión realmente complicada ahora parecía más cercana.

En nuestro destino nos esperaban los marqueses, sometidos desde hace siglos a la dictadura de los "Paeriya", que gobiernan en la sombra desde hace demasiado aprovechando la confianza de los ciudadanos en sus nobles dirigentes y el poder que les otorga la bola de dragón que protegen.

Al tanto de nuestros planes, ya nos esperaban vestidos de labriegos y dispuestos a pasar desapercibidos mientras nos guiaban hasta "La Taberna", donde pensábamos abordar la recuperación de su fortaleza. Humildemente disfrazados alcanzamos el refugio robado de nuestro enemigo y nos sentamos a esperar el mejor momento para atacar.

Por desgracia, no estábamos aún listos cuando la primera "caravana" del enemigos nos identificó y decidió comenzar la lucha, una sin cuartel y sin reglas en la que no estábamos dispuestos a ser los primeros en ceder. Se sucedieron interminables horas de batalla, palillo contra grano, cuando el enemigo por fin, al atardecer, empezó a flaquear. Ya hacían mella en nosotros las heridas (Herme Chan había incluso perdido una mano y Fer Kun tenía graves cortes en el estómago) cuando las caravanas empezaron a abandonar la fortaleza por sus otras salidas y en dirección a quién sabe dónde.

Una vez rendidos los escasos enemigos que aún quedaban en las proximidades de la fortaleza, nuestros anfitriones, Marqueses de Guadarrama en pleno desempeño de nuevo, accedieron a su castillo y nos entregaron, como agradecimiento, la deseada bola de dragón.

Esta batalla ha dejado heridas que no se podrán borrar, algunas cicatrices invisibles nos despertarán entre sudores noche tras noche. Pero también nos ha entregado un pacto de sangre irrompible y la imborrable amistad agradecida de los nobles más humanos de la sierra madrileña.

La próxima bola de dragón en una semana... seguiremos reportando :-p
Aviscri y Tomber